Una mujer herida, es silencio, es una mirada quieta, fija entre la brisa, incólume como un pensamiento lejano, intocable. Tiene del Fénix sus lágrimas curativas, son gotas de  lluvia que brotan de secretos y disimulos, la ves y parece que nada la roza pero sigue allí, distante como un sueño imposible.

Una mujer herida es una fuente de coraje, parece frágil pero su alma crece al mismo ritmo que su corazón ha dejado de latir, le duele la palabra que la veja, le sangra la injusticia que pretende acorralarla, puede que hasta sienta que el mundo hostil, finalmente, pudo con ella, se duerme… y en su sueño de crisálida, se transmuta en una hermosa mariposa, que si rápido no la miras, luego, ya no está.

Una mujer herida es la sal de la tierra, maltratada por la historia, vejada por el machismo, castrada por la ignorancia, se confabula en un mito actualizado, tocada por el moderno Prometeo del siglo XXI, nace como una nueva figura que a medida que enternece, confunde, inspira un extraño respeto, desconocido por la ignominiosa historia que ve natural su nivel tradicional lugar de dos pisos más abajo, cinco pasos más atrás, claro figurativamente, solo a fuerza de castración, golpes e injurias… pero, sabemos, el tiempo es relativo, existen millones de mujeres heridas pero ahora,  también hay espacio para la mujer del siglo XXI , quien palpita con su corazón lleno de vitalidad, saber y confianza, ya nadie detiene sus maravillosos logros, humanos, profesionales y su pareja, si decide tenerla, la valora como una estela creada para brillar, amar y ser humilde en su apreciada visión del mundo que le circunda.

Su día a día se despliega desde muy  temprano cuando su reloj y su tic tac constante y preciso en sus preciosos segundos, jamás se detiene.

Una mujer herida fue abandonada más no victimizada, tanques de guerra le han atropellado emocionalmente, está caída, dolida…pero germina desde sus destellos su “Despertar”  luz intermitente que la ilumina, sabiduría  que la constituye en su verdad, su sendero y su fe,  ya no duerme, no tiene noche ni figuras ni sombras. No pertenece a nadie, no puede ser comprada, la ofenden los ofrecimientos de origami, papeles y promesas que se queman ante sus certezas.

Un mujer herida declina para que no dañen a otros, tiene honestidad suficiente para poner en práctica su moral, alejarse, colocar límites y medidas, esa teoría ética que cobra viva cuando se erige ante el infortunio y sabe que el momento de retirarse ha llegado, su dignidad no será manipulada para que denigren a otros en su nombre, desacrediten seres, manchen historias o calumnien crónicas bellas.

Una mujer herida ha estado llena de medias verdades que como sabemos, son mentiras completas, cito a Bolívar “La libertad primero que la literatura” no debe existir nada sobre la libertad…

Puede que temporalmente su “no alma” esté suspendida en un universo paralelo, permanece en estado catatónico mientras sobrevive el ahora que le pesa como una cruz y es que sucede, que no tiene sangre de mártir-

La noche es amiga de los seres invictos, no le teme a la oscuridad del mundo cuando una flama, aunque sea débil, ilumina desde adentro los ojos que ansían y encuentran. Recuerdo, especialmente el poema, poderoso e invencible de  William Ernest Henley

INVICTUS

“En medio de la noche que me cubre, Negra como el abismo de polo a polo, Agradezco a cualquier dios que pudiera existir Por mi alma inconquistable. En las feroces garras de las circunstancias No me he lamentado ni he llorado. Bajo los golpes del azar Mi cabeza sangra, pero no se doblega. Más allá de este lugar de ira y lágrimas Se acerca inminente el Horror de la sombra, Y aun así la amenaza de los años Me encuentra y me encontrará sin miedo. No importa cuán estrecha sea la puerta, Cuán cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi destino: Soy el capitán de mi alma” http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=WFzzqssbP_k

…y soy, una mujer que si volviera a nacer, desearía nuevamente, ser mujer…

“Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad”

Paul Auster (1947-?) Novelista y poeta estadounidense.

…y si algo tengo de escritora, anónima y humilde, desconocida pero auténtica, es que no puedo parar de escribir, es tan vital para mí como respirar… Sin esta catarsis ¿Cómo sobrevivir al mundo hostil? ¿Cómo ser tocada de vida cuando la muerte emocional acecha entre las tinieblas de la maldad? ¿Cuándo quiénes debieron amarte olvidaron tu nombre?

Soy anónima y la noche lo sabe, surjo como una callada desolación que se esparce entre las estrellas que me acompañan con su distante y brillante compañía.

Cada letra está escrita con tinta de sangre. Me gusta imaginarme sin nombre, sin sellos ni tatuajes, anónima, soy simplemente mi dolor, mi humor y mis fortalezas. Quien me ha conocido sabe que la intelectualidad es una parte de mí, la verdadera yo, es la que han conocido cuando callo y escucho…

¿QUIÉN ERES?

¿Quién eres cuándo estas completamente sola y nadie mira tus ojos?

¿Quién te posee si tu corazón jamás será suyo?

¿Quién conforme a su vanidad, podrá tener tu presencia mas no tus sueños?

¿Cómo liberarás las aves que anidan en tu ser y te regalan el don de la creatividad? ¡No serán esclavas, nadie puede tocar tu alma invencible, vívida con la luz del universo?

…y llegará el momento, nadie acaba con un “Despertar”

Anne Shelley.sc

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